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El coronavirus está ampliando la brecha digital corporativa

Si bien muchas empresas se han enfrentado a grandes crisis en el pasado, nunca antes lo habían hecho ante una brecha físico-digital como la que hoy revela COVID-19. Las organizaciones que no pueden cambiar de la noche a la mañana se están quedando atrás.

“A medida que las empresas exigen que los empleados trabajen desde casa, las universidades cambian por completo a la enseñanza en línea, los restaurantes hacen la transición a pedidos y entregas en línea, y los fabricantes de automóviles cierran sus plantas, estamos viendo la transformación organizacional más rápida en la historia de la empresa moderna”. Así lo asegura Marco Iansiti, profesor de Administración de Empresas en Harvard Business School, quien, a lo largo de su trayectoria, ha asesorado a compañías del sector tecnológico como Microsoft, Facebook y Amazon.

Según Iansiti, es verdad que muchas organizaciones se han enfrentado a grandes crisis financieras en el pasado. Otras también han soportado guerras y ataques terroristas, sorpresas electorales y crisis de salud anteriores, pero nunca antes las economías establecidas y evolucionadas se habían enfrentado a una brecha físico-digital como la que revela COVID-19.

Si bien la transformación digital es un proceso que en muchas empresas ya estaba en marcha, moviéndose hacia un núcleo cada vez más basado en software, datos y redes, esto requiere de una arquitectura operativa fundamentalmente nueva.

“Este paradigma de aprendizaje, alcance y escala digital ya es difícil de adoptar, incluso para las organizaciones establecidas. La pandemia solo hace que esto sea más desafiante, al agregar una cuarta dimensión cada vez más importante a los modelos operativos: el trabajo virtual. Hoy, en lugar de digitalizar únicamente la relación entre la empresa y el cliente, se digitaliza la relación entre la empresa y el empleado. Como resultado, las oficinas son menos importantes, y trabajar desde casa no solo es posible, sino que, a menudo, incluso es preferible”, apunta Iansiti.

Esta necesidad de virtualizar el trabajo debido a COVID-19 no solo está impulsando la transformación digital, sino también profundizando las diferencias entre las personas y las empresas a un ritmo increíble.

“Pensemos en la videoconferencia, que permite la discusión de un caso; o la telemedicina, que permite el diagnóstico y el tratamiento a distancia. Estamos asistiendo a la digitalización de muchos baluartes antiguos del comercio tradicional: la Bolsa de Valores de Nueva York acaba de cerrar su piso de negociación y ha pasado a la negociación electrónica”, ejemplifica.

Los rezagados

Iansiti señala que el problema reside en que algunas empresas y procesos todavía requieren intrínsecamente cercanía física: hoteles, grandes tiendas, concesionarios de automóviles, tiendas de comestibles y minoristas tradicionales. Además, no todas las compañías con un núcleo operativo digital pueden ser virtualizadas en la misma medida.

“A pesar de tener un núcleo operativo principalmente centrado en software y datos, Uber requiere de personas que realicen el trabajo tradicional para satisfacer las necesidades operativas. De manera similar, Amazon emplea a decenas de miles de trabajadores manuales para sus almacenes y camiones de reparto”, detalla.

El experto asegura que esto está creando una nueva brecha digital que profundizará las fracturas en nuestra sociedad, pues las empresas que no pueden cambiar de la noche a la mañana se quedarán atrás, exponiendo a sus empleados a un riesgo creciente de angustia financiera y física.

“La brecha seguramente se extenderá, ya que si bien las empresas (de rubros) fácilmente virtualizables, como la educación y el software, continúan operando, los cierres y despidos aumentan en otras. En un momento frágil como este, debemos reconocer que la economía no puede ser dirigida únicamente por empresas digitales. La crisis de COVID-19 nos está dando una visión aterradora, y de cerca, de cómo continuará la brecha digital”, indica.

Según Iansiti la pregunta es si pueden las empresas y el gobierno trabajar juntos para salvarnos de ese futuro.

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