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Teletrabajo: ¿una nueva brecha digital?

Un reciente estudio analiza el alcance del teletrabajo antes y durante el brote de COVID-19, evidenciando las desigualdades en su acceso.

El teletrabajo es una modalidad que ha tomado relevancia durante el último año en nuestro país; primero, debido a la crisis social, y, posteriormente, a causa de la pandemia por COVID-19.

Si bien se trata de una forma de trabajar que resulta muy conveniente para ciertos profesionales, ya que les permite desempeñar a cabalidad sus funciones desde el hogar, existen trabajadores que, debido a la naturaleza de sus labores o a su falta de acceso a recursos digitales, no pueden acceder al teletrabajo, dejando en evidencia una “nueva brecha”.

Chile no es la excepción. Un reciente estudio analiza esta situación en los países que conforman la Unión Europea (UE). El texto, que cuantifica la fracción de empleados que actualmente se encuentran en ocupaciones teletrabajables, deja en evidencia que apenas el 37% del empleo dependiente en la UE es teletrabajable.

El informe muestra que, debido a las diferencias en la estructura del empleo, los porcentajes de trabajo a distancia oscilan entre el 33% y el 44% en prácticamente todos los Estados miembros de la UE.

Surgen diferencias aún más marcadas en la capacidad de teletrabajo entre los trabajadores con salarios altos y bajos, entre los trabajadores manuales y manuales, así como por género. Los resultados sugieren que la gran expansión del teletrabajo desde el brote de COVID-19 se ha inclinado fuertemente hacia el empleo de cuello blanco bien remunerado. Sin embargo, los cierres forzosos probablemente han dado lugar a muchos nuevos teletrabajadores entre los empleados administrativos y los trabajadores de oficina de nivel bajo y medio que, anteriormente, tenían acceso limitado a este arreglo laboral.

Lo anterior concuerda con el hecho de que, más allá de las diferencias en las estructuras industriales y ocupacionales, las grandes diferencias en la prevalencia del teletrabajo en los países de la UE anteriores al brote se debían, en gran medida, a factores como la organización del trabajo, la regulación y la cultura de gestión.

El documento también analiza algunas implicaciones políticas que la experiencia actual del teletrabajo puede tener para el futuro del trabajo. Para leer el informe completo, haga clic aquí.

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