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Con las escuelas cerradas, la conectividad digital se vuelve vital

El acceso de banda ancha, tanto en las escuelas como en las casas de maestros y estudiantes, es indispensable para brindar un acceso equitativo a la educación.

La pandemia por COVID-19 ha traído cambios a una escala sin precedentes en los sistemas educativos. Según datos de la Coalición Mundial por la Educación de la UNESCO, al 24 de junio de este año, más del 62% de la población estudiantil mundial se había visto afectada por el cierre de escuelas.

Ante este escenario, los gobiernos han luchado por brindar soluciones alternativas para garantizar que la educación continúe, haciendo que la conectividad digital se vuelva un activo vital para que los estudiantes y maestros continúen con el proceso de aprendizaje. La definición de una escuela ahora se extiende mucho más allá de las paredes físicas del centro educativo y de los hogares de maestros y estudiantes.

El problema es que si bien algunos países han reaccionado rápidamente con el despliegue de soluciones en línea, la falta de acceso a la conectividad ha obstaculizado sus esfuerzos, mostrando que el acceso a Internet, incluso con fines educativos, no es igualitario, lo que dificulta la capacidad de muchos niños para aprender cuando están fuera de la escuela.

Si bien la falta de conectividad es más pronunciada en los países en vías de desarrollo, en realidad es algo más común de lo que uno pudiera esperar. Datos de Ericsson muestran que, en el Reino Unido, por ejemplo, unos 1,3 millones de niños en edad escolar carecen de acceso a Internet de calidad en el hogar. A su vez, en Estados Unidos, ha habido ejemplos de padres que deben llevar a sus hijos a los estacionamientos de las escuelas o a los de locales de comida rápida para poder conectarse a las clases en línea.

Garantizar la equidad

En una reciente publicación, Harry Patrinos, del Banco Mundial, identifica algunas ideas prácticas para garantizar que haya un acceso más equitativo a la conectividad con fines educativos:

  • Programas de focalización para incluir a los niños más vulnerables con equipamiento y conectividad.
  • Mejorar la conectividad de las escuelas que más lo necesitan.
  • Mejorar la financiación del currículo y los materiales digitales (bibliotecas digitales, lecciones, elementos de aprendizaje, entre otros).
  • Mejorar las capacidades de telecomunicaciones para que las escuelas puedan impartir clases en línea.

Según lo identificado por el Banco Mundial, conectar las escuelas sería la clave para brindar igualdad de acceso a las oportunidades educativas.

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