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América Latina: Los adultos mayores son los que tienen menor conectividad

En países como Bolivia, El Salvador, Paraguay y Perú más del 90% de los hogares rurales no cuentan con conexión a Internet, siendo los adultos mayores uno de los grupos más perjudicados.

La conectividad, entendida como el servicio de banda ancha con una velocidad adecuada y la tenencia de dispositivos de acceso, condiciona el derecho a la salud, la educación y el trabajo, al tiempo que puede aumentar las desigualdades socioeconómicas. Este es uno de los postulados de un informe especial lanzado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en el contexto de covid-19, que analiza la necesidad de universalizar el acceso a las tecnologías digitales para enfrentar los efectos de la pandemia.

Según el informe, en 2019, el 66,7% de los habitantes de la región tenía conexión a Internet. El tercio restante tiene un acceso limitado o no tiene acceso a las tecnologías digitales debido a su condición económica y social, en particular su edad y localización.

La conectividad es una condición necesaria, aunque no suficiente, para apropiarse del valor que generan las tecnologías digitales. En 12 países de la región, la cifra de los hogares del quintil de ingresos más alto (quintil V) que tiene conexión a Internet es 81%, en promedio; las cifras correspondientes a los hogares del primer y segundo quintil es del 38% y el 53% respectivamente.

En países como Brasil y Chile, más del 60% de los hogares de los hogares del primer quintil tiene conexión a Internet, mientras que en Bolivia, Paraguay y Perú solo el 3% la tiene. Los expertos afirman que ese bajo porcentaje limita o impide el acceso al teletrabajo, la educación en línea y los servicios de salud electrónica, así como a otros bienes y servicios ofrecidos por las plataformas e instituciones públicas, lo que amplía las brechas preexistentes.

El informe evidencia que las diferencias en la conectividad entre la zona urbana y la rural son significativas. En la región, el 67% de los hogares urbanos está conectado a Internet, en tanto que en las zonas rurales solo lo está el 23% de ellos. En países como Bolivia, El Salvador, Paraguay y Perú más del 90% de los hogares rurales no cuentan con conexión a Internet. Incluso en países en mejor situación, como Chile, Costa Rica y Uruguay, solo cerca de la mitad de los hogares rurales están conectados.

Edades

En términos de grupos etarios, los jóvenes y adultos mayores son los que tienen menor conectividad: el 42% de los menores de 25 años y el 54% de las personas mayores de 66 años no tienen conexión a Internet.

Asimismo, los grupos con menor conectividad son los de los niños de entre cinco y 12 años, y el de los adultos mayores (de 65 años en adelante), mientras que los más conectados son los grupos etarios de 21 a 25 años y de 26 a 65 años.

Velocidades

El estudio refleja que las bajas velocidades de conexión consolidan situaciones de exclusión ya que inhabilitan el uso de soluciones digitales de teletrabajo y educación en línea.

Desde el comienzo de la crisis del covid-19, la demanda de servicios de comunicación de banda ancha se ha incrementado vertiginosamente. El aumento del tráfico ha supuesto una mayor exigencia para la capacidad de las redes y su resiliencia y, en varios países, ha disminuido la velocidad de descarga promedio de las redes durante los primeros meses de cuarentena, situación que, de acuerdo con los datos disponibles, se habría revertido.

Pese a ello, a junio de 2020, en el 44% de los países de la región no se alcanzaba la velocidad de descarga que permite desarrollar varias actividades en línea simultáneamente: tienen una velocidad de conexión inferior a los 25 Mbps.

Para hacerse una idea, las velocidades de descarga de alrededor de 18,5 Mbps permiten desarrollar simultáneamente dos actividades básicas, como la utilización del correo electrónico y la realización de una actividad de alta demanda, como hacer uso de vídeo o videoconferencia, lo que obliga a los usuarios a elegir entre la educación en línea y el teletrabajo. Cuando la velocidad de descarga es inferior a los 5,5 Mpbs, los usuarios pueden desarrollar solo actividades básicas y no pueden acceder al teletrabajo o la educación en línea.

En el caso de la banda ancha móvil, el 67% de los países no cuenta con velocidades de descarga adecuadas para realizar actividades de alto consumo de datos de manera simultánea.

Cabe mencionar que, en la región, la penetración de la banda ancha móvil es cinco veces mayor que la de banda ancha fija.

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