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La brecha digital se hace más profunda en situaciones de crisis

Antes de la pandemia por covid 19 había alrededor de 258 millones de niños y jóvenes sin escolarizar en todo el mundo. Hoy, un año después y según datos del Banco Mundial, más de 1.000 millones de niños y niñas se han visto afectados por el cierre de escuelas.

Si bien algunos de ellos provienen de entornos privilegiados o países con altos ingresos y, por ende, pudieron adaptar sus estudios al aprendizaje online, la realidad no es la misma para todos: una gran mayoría de los niños y niñas más afectados proviene de sectores vulnerables, por lo que un año sin educación significa para ellos una disminución de oportunidades en el futuro y un mayor riesgo de violencia, matrimonio infantil y explotación sexual.

Así lo afirman desde la ONG World Vision, entidad que ha puesto en marcha diversos programas educativos basados en el aprendizaje virtual o a distancia. Las iniciativas incluyen el reparto de teléfonos móviles, clases a través de la radio, manejo de WhatsApp y redes sociales. En algunos casos, los estudiantes en riesgo han recibido tablets para garantizar mejor su acceso y aprovechamiento de oportunidades del aprendizaje remoto.  

Ejemplos alrededor del mundo

  • En Filipinas, la pandemia ha afectado a más de 20 millones de estudiantes. Para poder poner en marcha la educación a distancia, se han utilizado metodologías de aprendizaje modular, online, por radio y televisión. La familia de Nexi, de 12 años (Filipinas), no tiene Internet, por lo que su escuela local le ha proporcionado módulos impresos.
  • Isaac y sus hermanos se encuentran entre los 15 millones de niños en Uganda que se han visto afectados por el cierre de escuelas debido al covid 19. Vive en el campo de refugiados de Bidibidi, desde que en 2017 tuvo que huir de Sudán del Sur, y sigue las lecciones de su escuela a través de la radio.
  • En Uganda vive Santos, de 23 años, un maestro de Sudán del Sur. Cuando las escuelas cerraron en marzo del pasado año vio cómo algunos niños se habían vuelto inactivos en casa, trabajaban con sus padres y algunas niñas del pueblo habían quedado embarazadas, lo que le empujó a iniciar un programa de enseñanza móvil,trabajando voluntariamente con grupos de máximo 10 niños y al aire libre.
  • Nahed (Jordania) trabaja con el programa de educación de recuperación de World Vision desde 2015, enseñando inglés a niños y niñas refugiados sirios y a niños jordanos. Cuando llegó el covid 19, Nahed y otros maestros del programa fueron capacitados para impartir clases de forma remota utilizando herramientas como WhatsApp y ZOOM.
  • En Mongolia, donde las redes sociales son muy utilizadas, World Vision ha ayudado a lanzar un nuevo servicio de chat en línea que ha permitido a más de 400 niños y jóvenes acceder a consejeros capacitados.

Fuente: Corresponsables.com

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