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La brecha digital y sus consecuencias adversas para los niños

No poder tener clases presenciales ha significado que las escuelas de todo el mundo se hayan trasladado a un espacio educativo en línea donde los niños han asistido a las clases desde su hogar, conectándose a un portal en línea. Si bien esto puede parecer un paso obvio, la realidad del asunto es que para al menos un tercio de los niños escolarizados en el mundo (463 millones), el aprendizaje en remoto es una ruta inaccesible para la educación (UNICEF, 2020).

Desde Humanium aseguran que con países de todo el mundo administrando confinamientos, la pandemia de covid-19 ha sido la causa de una de las mayores interrupciones masivas de educación en la historia. Para abril de 2020, más de 190 países habían cerrado escuelas en todo el país (UNICEF, 2020). Si bien la disparidad y la falta de acceso es una realidad conocida, se magnificó durante la pandemia. Entre los niños y jóvenes adultos de 25 años o menos, solo el 6% en los países de ingresos bajos tiene acceso a Internet en sus hogares, en comparación con el 87% en los países de ingresos altos (UNICEF, 2020).

Solo en Asia oriental y el Pacífico, el cierre de escuelas ha afectado a más de 325 millones de niños y el aprendizaje en línea no es una solución a largo plazo para millones de niños desfavorecidos (Karin Hulshof y H.E Pirkka Tapiola, n.d.). Mientras que 80 millones de niños no tienen los medios para acceder al aprendizaje digital en sus hogares, se estima que al menos 2,7 millones de niños en toda la región no regresarán a la escuela (Karin Hulshof y H.E Pirkka Tapiola, n.d.). Esto viene con unos antecedentes desalentadores de la realidad académica de la región. Antes del COVID-19, dos tercios de los niños de quinto grado eran incapaces de leer o comprender las matemáticas en el nivel mínimo de aprendizaje (Karin Hulshof y H.E Pirkka Tapiola, n.d.).

El acceso a una educación adecuada es clave para mejorar la vida. Si bien el mundo académico ha cambiado significativamente su estructura para adaptarse a la pandemia, está claro que esta falta de conexión es una barrera que impedirá que millones de niños avancen en la vida (UNICEF, 2020). Además, incluso con suficiente conexión a Internet en casa, es posible que los niños no puedan acceder a ella debido a la creciente presión para hacer las tareas domésticas o al trabajo, la falta de dispositivos para compartir entre la familia y la falta de conocimiento sobre el acceso a oportunidades en línea (UNICEF, 2020).

¿Cuáles son las repercusiones?

En las crisis globales, como la pandemia de COVID-19, los escolares de países de ingresos bajos y medio-bajos tienen menos probabilidades de que se documenten sus pérdidas en aprendizaje, menos probabilidades de tener acceso al aprendizaje en línea y más probabilidades de sufrir retrasos en la reapertura de sus escuelas, además de unos recursos inadecuados para garantizar las medidas de seguridad (UNICEF, 2020).

En un informe que documentó los resultados de encuestas sobre respuestas de la educación nacional al COVID-19 realizadas en 150 países, se encontró que aunque más de dos tercios de los países han reabierto total o parcialmente las instituciones educativas, 1 de cada 4 no se abrió o aún no se fijó una fecha de apertura, la mayoría de los cuales son países de ingresos más bajos (UNICEF, 2020). Además, solo uno de cada cinco países de ingresos bajos afirmó que el aprendizaje a distancia tiene el mismo valor que los días escolares oficiales, lo que a su vez arroja luz sobre el bajo impacto y la inviabilidad de las medidas de aprendizaje a distancia (UNICEF, 2020).

Si bien puede ser una realidad obvia para una transición de la escuela al aprendizaje en línea desde casa, los cierres escolares tienen consecuencias en gran medida adversas para los niños de países de ingresos más bajos. Cuando las escuelas se cierran, aumenta el número de matrimonios precoces y aumenta la explotación sexual de niñas y mujeres jóvenes, así como los embarazos de adolescentes (UNESCO, n.d.). El trabajo infantil es otra triste realidad que los niños enfrentan con cierres de escuelas junto con la mala nutrición, ya que muchos niños dependen de las comidas gratuitas o con descuento que la escuela proporciona para su nutrición y salud (UNESCO, n.d.).

Si bien existe un flujo constante de estadísticas que documentan una variedad de realidades globales, las que atienden a la educación y arrojan luz sobre el hecho de que sigue siendo un obstáculo masivo para millones de niños, no deben ni pueden pasar desapercibidas. Esta pandemia ha restablecido el hecho de que el acceso a dispositivos digitales y plataformas en línea es clave para la educación que a su vez abre la puerta a un futuro más brillante, seguro y mejor para los niños de nuestro mundo.

Fuente: humanium.org

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