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Conozcamos un poco m谩s

LA BRECHA DIGITAL EN EL MUNDO

Brecha digital en el mundo

Seg煤n datos de la Uni贸n Internacional de Telecomunicaciones (UIT), casi la mitad de los habitantes del planeta (alrededor de 3.600 millones de personas) carece de acceso a la Internet.

La desigualdad se torna m谩s profunda cuando hablamos de regiones. Datos de Internet World Stats indican que, a mayo de 2020, en 脕frica solo el 39,3% de sus habitantes viv铆an conectados, frente al 87,2% de los europeos y al 94,6% de los norteamericanos. En Sudam茅rica, la cifra es igual al 78,9%. Esto evidencia el abismo tecnol贸gico que separa a unos pa铆ses de otros, a pesar de que las redes 3G y 4G, y la nueva 5G, llegan y/o est谩n por llegar a casi todos los rincones del planeta.

A su vez, si lo analizamos desde una perspectiva de g茅nero, se estima que la brecha digital afecta al 52% de las mujeres y al 42% de los hombres en el mundo.

Relevancia de la industria m贸vil

Datos de la GSMA evidencian que la industria m贸vil ha ayudado a conectar a Internet a m谩s de 3.500 millones de personas (47% de la poblaci贸n mundial). En efecto, el celular es hoy el medio principal de acceso a Internet en los pa铆ses de ingresos bajos y medios.

No obstante, la brecha de cobertura de aquellos que viven fuera de 谩reas cubiertas por redes de banda ancha m贸vil contin煤a disminuyendo por debajo de los umbrales de 1.000 millones y, ahora, se sit煤a en 750 millones de personas. Desde 2014, la brecha se ha reducido a m谩s de la mitad, del 24% al 10% de la poblaci贸n mundial.

La aceleraci贸n del despliegue de redes por parte de los operadores m贸viles en 脕frica subsahariana, por mencionar un ejemplo, ha sido un factor clave de la reducci贸n de la brecha de cobertura. El despliegue de infraestructura aument贸 la cobertura de 3G, pasando de 63% (en 2017) al 70% (en 2018), y ampliando el acceso a m谩s de 80 millones de personas.

Si bien en la actualidad, 3.300 millones de personas en el mundo viven en 谩reas cubiertas por redes de banda ancha m贸vil, seg煤n la GSMA, no utilizan Internet m贸vil. Esto evidencia que la 鈥渂recha de uso鈥 puede llegar a ser mayor que la 鈥渂recha de cobertura鈥.

Cabe destacar que la conectividad no siempre sigue inmediatamente a la cobertura: a menudo hay un desfase entre la creaci贸n de un entorno propicio para Internet m贸vil y un aumento significativo en su adopci贸n. Sin embargo, en 2018, por primera vez entre la poblaci贸n cubierta por un m贸vil red de banda ancha hab铆a m谩s usuarios de Internet m贸vil que no usuarios.

Sigue habiendo una brecha persistente entre las zonas rurales y urbanas en el acceso a Internet m贸vil. Las poblaciones rurales de los pa铆ses de ingresos bajos y medios tienen un 40% menos de probabilidades de utilizar Internet m贸vil que las poblaciones urbanas.

Tambi茅n existe una brecha de g茅nero persistente. Las mujeres de los pa铆ses de ingresos bajos y medios tienen 23% menos de probabilidades que los hombres de utilizar Internet m贸vil. La brecha rural-urbana y la brecha de g茅nero son mayores en el sur de Asia y 脕frica subsahariana.

En los pa铆ses de ingresos bajos y medios, la asequibilidad, los reducidos niveles de alfabetizaci贸n y habilidades digitales, la falta de relevancia percibida y las preocupaciones por la seguridad son las barreras m谩s importantes para el uso de Internet m贸vil. Abordar estas barreras es fundamental para reducir a煤n m谩s la brecha de uso e impulsar la inclusi贸n digital.

Los datos m贸viles siguen siendo m谩s asequibles en todas las regiones. El sur de Asia tiene algunos de los mejores niveles de asequibilidad del mundo. Sin embargo, m谩s de la mitad de los pa铆ses de ingresos bajos y medios a煤n no alcanzan el objetivo de servicios de banda ancha que cuesten menos del 2% del ingreso mensual per c谩pita.

El costo de los dispositivos habilitados para Internet no ha disminuido significativamente. Esto sigue siendo una barrera clave para la propiedad de dispositivos m贸viles y la adopci贸n de Internet m贸vil en los pa铆ses de ingresos bajos y medios. En m谩s de la mitad de estas naciones, el costo de un dispositivo de nivel de entrada habilitado para Internet es m谩s del 20% del ingreso mensual promedio.

Al igual que en los pa铆ses de ingresos altos, la mensajer铆a instant谩nea y las redes sociales dominan el uso de Internet m贸vil en los pa铆ses de ingresos bajos y medios. Las llamadas en l铆nea, leer las noticias, ver v铆deos gratis y jugar son las actividades m谩s populares.

La calidad y confiabilidad de la red siguen siendo un problema en muchas de estas naciones, especialmente donde se ha asignado menos espectro de banda que la capacidad. Si bien la gran mayor铆a de los pa铆ses de ingresos bajos y medios ha alcanzado velocidades de descarga de banda ancha m贸vil promedio superiores a 2 Mbps, todav铆a existe una brecha significativa en comparaci贸n con los pa铆ses de ingresos altos.

Tambi茅n es un problema del 鈥減rimer mundo鈥

Las brechas digitales, especialmente la de alfabetizaci贸n digital, afectan a todos los pa铆ses en mayor o menor grado. Un estudio titulado 鈥淩educir las brechas digitales: un marco de colaboraci贸n digital鈥, elaborado por Digital Future Society, indica que, solo en China y Estados Unidos, la brecha de uso afecta al 41% (575 millones de personas) y al 23% de la poblaci贸n (76 millones de personas), respectivamente. En Europa, la brecha de uso alcanza al 26% de la poblaci贸n (193 millones de personas), mientras que en 脕frica subsahariana es del 41%, y en el sur de Asia asciende hasta el 56%. Lo anterior evidencia que no se trata de un problema 鈥渄el sur global鈥.

Por ejemplo, uno de cada cinco habitantes del Reino Unido no tiene conocimientos digitales b谩sicos. Adem谩s, en las universidades de Estados Unidos ha descendido el n煤mero de mujeres que se grad煤an en inform谩tica, pasando del 37,1% (en 1984) al 18% (en 2018).

El 煤ltimo informe Digital Economy and Society Index (DESI), de la Comisi贸n Europea, muestra la existencia de diferencias en materia de competencias digitales en la Uni贸n Europea: el 43% de la poblaci贸n carece de conocimientos digitales suficientes y el 17% no tiene ninguno, lo que significa que las personas nunca o rara vez han utilizado Internet.

En este escenario, los responsables pol铆ticos, incluso en los pa铆ses m谩s desarrollados, deber铆an ampliar su radio de acci贸n m谩s all谩 de la simple adopci贸n de soluciones digitales y centrarse en la alfabetizaci贸n digital.

Philip Alston, relator de las Naciones Unidas sobre la pobreza extrema, critica lo que denomina 鈥渆stado de bienestar digital鈥 en el que las instituciones p煤blicas han tomado decisiones cruciales de digitalizaci贸n de servicios 鈥渟in consultar鈥 o 鈥渟in celebrar ning煤n debate normativo significativo鈥. Alston lamenta la falta de responsabilidades p煤blicas cuando se emplean las tecnolog铆as digitales 鈥減ara vigilar, singularizar, acosar y castigar a los beneficiarios, especialmente los m谩s pobres y vulnerables鈥.

Avances y desaf铆os

Seg煤n datos del Digital Economy and Society Index Report 2020 – Human Capital, en 2018, alrededor de 9,1 millones de personas trabajaron como especialistas en TIC en la Uni贸n Europea (1,6 millones m谩s que cuatro a帽os antes). No obstante, sigue habiendo escasez de especialistas en el mercado laboral: el 64% de las grandes empresas y el 56% de las pymes que contrataron especialistas en TIC durante 2018 informaron que las vacantes de este tipo de especialistas son dif铆ciles de cubrir. El problema est谩 a煤n m谩s extendido en pa铆ses como Ruman铆a y Rep煤blica Checa, donde, al menos, el 80% de las empresas que contrataron o intentaron contratar especialistas en TIC inform贸 acerca de tales dificultades.

El texto destaca que tambi茅n existe un problema de equilibrio de g茅nero, ya que solo uno de cada seis especialistas en TIC son mujeres. En general, en la dimensi贸n de capital humano del DESI, Finlandia, Suecia y Estonia son los m谩s avanzados.

A nivel de usuario, el 2019 hubo una mejora tanto en las habilidades de las personas (al menos, habilidades digitales b谩sicas) como en las habilidades avanzadas (graduados en TIC y especialistas). El informe se帽ala que el porcentaje de personas que tienen, al menos, habilidades digitales b谩sicas, alcanz贸 el 58% (frente al 55%, en 2015). Sin embargo, una gran parte de la poblaci贸n de la Uni贸n Europea todav铆a carece de habilidades digitales b谩sicas, aunque la mayor铆a de los trabajos requieren dichas habilidades.

La falta de conocimientos sobre las tecnolog铆as digitales supone una amenaza importante para los derechos civiles y el crecimiento equitativo. El Digital Economy and Society Index Report 2020 – Human Capital evidencia que casi la mitad de la poblaci贸n mundial permanece a煤n desconectada, y aunque el acceso sigue siendo una brecha digital fundamental, facilitar esto no implica que las personas tomen autom谩ticamente conciencia de las ventajas de estar conectadas, ni que cuenten con la capacidad de comprensi贸n o con los conocimientos necesarios para disfrutar de ellas.

Dado lo anterior, los analistas apuntan que el punto de partida de quienes deseen hacer frente a las brechas digitales a largo plazo no debe ser 鈥渃errar la brecha digital鈥 en los pa铆ses en desarrollo, como si solo fuera un problema de esos pa铆ses. A su vez, se帽alan que los grupos de inter茅s, y especialmente los responsables pol铆ticos, deben ir mucho m谩s all谩 de simplemente reducir la brecha de acceso.

驴Qu茅 pasa en Am茅rica Latina?

Un informe elaborado por la UNESCO, titulado 鈥淪ociedad digital: brechas y retos para la inclusi贸n digital en Am茅rica Latina y el Caribe鈥, se帽ala que conectar a los m谩s de 200 millones de latinoamericanos que permanecen desconectados representa un desaf铆o complejo que requiere no solo de innovaciones tecnol贸gicas y comerciales, sino tambi茅n nuevos modelos de colaboraci贸n entre los gobiernos y el sector privado.

El texto indica que los operadores de servicios de telecomunicaciones han jugado un papel clave en la extensi贸n de las redes y el desarrollo de nuevos modelos de negocio, posibilitando la conectividad a millones de personas previamente marginadas de los servicios de comunicaci贸n tradicionales. Sin embargo, por sus caracter铆sticas sociodemogr谩ficas, la poblaci贸n hoy desconectada de Internet en Am茅rica Latina representa un mercado mucho menos atractivo para el sector privado. Esto requiere formular nuevos esquemas p煤blico-privados a fin de universalizar la conectividad en la regi贸n.

Llama la atenci贸n la desaceleraci贸n en el ritmo de crecimiento de la poblaci贸n conectada a Internet en Am茅rica Latina y el Caribe. Esta representa un importante desaf铆o de pol铆tica. En particular, a medida que se expande la cobertura de servicios de banda ancha m贸vil (3G o 4G) se observa una creciente brecha de demanda, concepto que captura las diferencias entre la cobertura de la infraestructura de Internet y las suscripciones al servicio.

Seg煤n estimaciones de la Uni贸n Internacional de Telecomunicaciones (UIT), las redes de banda ancha m贸vil cubren aproximadamente al 90% de la poblaci贸n de la regi贸n. Sin embargo, existen poco m谩s de 54 suscripciones de banda ancha m贸vil por cada 100 habitantes. Esto representa una brecha de demanda de aproximadamente 200 millones de potenciales usuarios, cuyas causas deben buscarse en factores sociodemogr谩ficos y de capital humano.

驴Qui茅nes son los no conectados de la regi贸n?

Seg煤n la UNESCO, hay diversas variables que definen a los conectados y no conectados en Am茅rica Latina.

Un primer factor es la educaci贸n. Se constata un incremento m谩s r谩pido de la adopci贸n de Internet a medida que el nivel educativo aumenta. Esta relaci贸n tambi茅n se mantiene cuando se controla por el nivel de ingresos y otras variables demogr谩ficas. Por ejemplo, un graduado universitario es, por lo menos, dos veces m谩s propenso a usar Internet, en comparaci贸n con el escenario de una persona que no ha completado la escuela primaria. Este resultado corrobora el llamado sesgo de habilidades de Internet, cuyo aprovechamiento tiende a favorecer a quienes cuentan con mayores conocimientos.

Un segundo factor es la edad. La utilizaci贸n de Internet en la mayor铆a de los pa铆ses es muy alta en la poblaci贸n menor a 24 a帽os, pero luego tiende a reducirse hasta alcanzar niveles bajos en la poblaci贸n de mayor edad. De hecho, los adultos mayores resultan ampliamente rezagados en la utilizaci贸n de servicios en l铆nea, lo que refuerza la problem谩tica de exclusi贸n en este grupo etario.

Una tercer variable es el g茅nero, que si bien est谩 presente, var铆a seg煤n el pa铆s. Por ejemplo, la brecha de acceso es particularmente significativa en pa铆ses como Bolivia y Per煤 (alrededor de 8 puntos porcentuales), mientras se verifica tambi茅n un ligero sesgo masculino en el uso de Internet en el caso de Ecuador (3 puntos porcentuales). No obstante, en el resto de los pa铆ses no se observan diferencias estad铆sticamente significativas. Vale resaltar que, de modo general, la brecha de g茅nero relativa al acceso en la regi贸n es significativamente menor que la encontrada en otras regiones emergentes.

Un cuarto punto es la ubicaci贸n geogr谩fica. Conectar a los habitantes de zonas aisladas y de baja densidad de poblaci贸n sigue siendo uno de los retos m谩s importantes para Am茅rica Latina y el Caribe. En efecto, existe una brecha de acceso residencial significativa entre hogares urbanos y rurales. En t茅rminos relativos, las mayores brechas se detectan en pa铆ses de bajos ingresos como Bolivia y Honduras, donde la conectividad en hogares urbanos es casi cinco veces mayor que la de hogares rurales. En pa铆ses de mayor riqueza, como Brasil, la brecha se reduce ligeramente, siendo la conectividad urbana tres veces mayor a la rural.

La lengua es otra de las variables. Am茅rica Latina es una regi贸n multiling眉e con cientos de lenguas ind铆genas que todav铆a son habladas en el d铆a a d铆a, en particular en Centroam茅rica y la Regi贸n Andina. Se estima que 40 millones de personas hablan una lengua ind铆gena y, para muchos, este es su primer idioma. Sin embargo, estas lenguas est谩n poco representadas en Internet. Aunque se carece de estimaciones precisas, los expertos coinciden en que s贸lo un pu帽ado de lenguas (entre ellas la espa帽ola) dominan los contenidos en l铆nea, reduciendo as铆 los incentivos de adopci贸n para los hablantes nativos de lenguas ind铆genas.

Un sexto punto hace referencia a los ni帽os en edad escolar. Diversos estudios sugieren que los padres, incluso los que tienen limitados recursos financieros o educativos propios, comprenden el valor del acceso a Internet en la determinaci贸n de las oportunidades de movilidad social de sus hijos. En tal sentido, la presencia de ni帽os en edad escolar en el hogar tiene un impacto positivo sobre la probabilidad de tener acceso residencial, desplazando hacia arriba la demanda de conectividad.

Finalmente, destaca el valor del acceso a Internet para las personas con alguna discapacidad, debido a su potencial de reducir la exclusi贸n econ贸mica y social que enfrenta este grupo. En particular, la conectividad abre oportunidades de inserci贸n laboral y educativa remota, de acceso a servicios de salud y protecci贸n social, as铆 como de acceso a participaci贸n ciudadana y cultural a personas con limitaciones de movilidad u otras formas de discapacidad. Sin embargo, la evidencia comprueba que este grupo enfrenta retos al acceso a Internet: en el promedio para los pa铆ses en los cuales se cuentan con datos, las personas con discapacidad tienen una probabilidad casi cinco veces menor de estar conectadas respecto a las personas sin discapacidad.

Un marco de colaboraci贸n digital

Las brechas digitales no pueden reducirse 煤nicamente con el acceso a Internet y a los dispositivos digitales. La creaci贸n de un contexto de colaboraci贸n digital puede conducir a una respuesta m谩s eficaz y sostenible ante los desaf铆os que la creciente digitalizaci贸n de la sociedad plantea en todo el mundo.

Esos retos exigen un enfoque integral que potencie una interrelaci贸n de causas, grupos sociales, intereses econ贸micos y conocimiento contextualizado que vaya m谩s all谩 de ofrecer tecnolog铆as y favorezca el empoderamiento de la ciudadan铆a.

Como explica la ONU en el informe 鈥淟a era de la interdependencia digital鈥, para aprovechar el potencial de las tecnolog铆as digitales debemos cooperar en relaci贸n con los ecosistemas m谩s amplios que hacen posible que las tecnolog铆as digitales se utilicen de manera inclusiva. Para lograr lo anterior, son necesarios marcos de pol铆ticas que apoyen directamente la inclusi贸n econ贸mica y social, iniciativas espec铆ficas para poner en primer plano a los grupos tradicionalmente marginados, inversiones de peso en capital humano e infraestructura, entornos regulatorios inteligentes y esfuerzos significativos para ayudar a los trabajadores cuyos medios de vida se ven alterados a causa de la tecnolog铆a.

En este escenario, es indispensable la colaboraci贸n digital, es decir, las formas mediante las cuales colaboramos para hacer frente a las consecuencias sociales, 茅ticas, jur铆dicas y econ贸micas de las tecnolog铆as digitales con el fin de maximizar los beneficios y minimizar los perjuicios.

Una de las mayores deficiencias del sistema actual es la desconexi贸n existente entre las plataformas de debate multisectoriales, por ejemplo el Foro para la Gobernanza de Internet (FGI) y los organismos de toma de decisiones nacionales e internacionales, donde los responsables deciden con demasiada frecuencia en solitario. Por ende, quiz谩 uno de los aspectos m谩s relevantes es poner en valor a la ciudadan铆a; situarla en el centro de la cu谩druple h茅lice y completar su visi贸n con la de las organizaciones internacionales a causa del alcance global de las brechas de alfabetizaci贸n digital.

脕reas clave de acci贸n

Si bien la era digital ha tra铆do a la sociedad muchos beneficios, tambi茅n enfrentamos muchos desaf铆os. En este escenario, la Organizaci贸n de las Naciones Unidas (ONU) ha elaborado una hoja de ruta en la que todas las partes interesadas desempe帽an un papel en el avance hacia un mundo digital seguro y equitativo.

La misma est谩 basada en las recomendaciones del Panel de Alto Nivel para la Cooperaci贸n Digital del Secretario General, convocado entre 2018 y 2019, y conformado por actores de diversos gobiernos, del sector privado, de la sociedad civil, organizaciones internacionales, instituciones acad茅micas, la comunidad t茅cnica y otros actores relevantes que, en conjunto definieron ocho acciones clave:

  1. Conectividad universal para 2030: actualmente, la mitad de la poblaci贸n mundial no tiene acceso a Internet. Para 2030, todas las personas deber铆an tener un acceso seguro y asequible a la red, incluido un uso significativo de los servicios habilitados digitalmente en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
  2. Promover los bienes p煤blicos digitales para crear un mundo m谩s equitativo: alentar e invertir en la creaci贸n de bienes p煤blicos digitales tales como software libre, open data, modelos abiertos de Inteligencia Artificial (IA), est谩ndares abiertos y contenido libre. Estos bienes p煤blicos digitales deben respetar la privacidad y otras leyes y mejores pr谩cticas aplicables, no causar da帽o y ayudar a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
  3. Garantizar la inclusi贸n digital para todos, incluidos los m谩s vulnerables: la brecha digital refleja y amplifica las desigualdades sociales, culturales y econ贸micas existentes. La brecha de g茅nero en el uso global de Internet es un claro ejemplo: en dos de cada tres pa铆ses, m谩s hombres usan Internet en comparaci贸n con las mujeres. Desaf铆os similares afectan a los migrantes, refugiados, desplazados internos, personas mayores, j贸venes, ni帽os, personas con discapacidad, poblaciones rurales y pueblos ind铆genas. La idea es cerrar estas brechas mediante mejores m茅tricas, recopilaci贸n de datos y coordinaci贸n de iniciativas.
  4. Fortalecimiento de la capacidad digital: muchos pa铆ses y ciudadanos se ven privados de capacidades y habilidades cruciales para la era digital y para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La creaci贸n de capacidad digital debe estar m谩s impulsada por las necesidades y adaptarse a las circunstancias individuales y nacionales. Adem谩s, debe estar mejor coordinada a nivel mundial.
  5. Garantizar la protecci贸n de los derechos humanos en la era digital: Las tecnolog铆as digitales proporcionan nuevos medios para ejercer los derechos humanos pero, con demasiada frecuencia, se utilizan para violar dichos derechos. Los marcos regulatorios y la legislaci贸n sobre el desarrollo y uso de tecnolog铆as digitales deber铆an tener los derechos humanos en su centro. La protecci贸n de datos, la identificaci贸n digital, el uso de tecnolog铆as de vigilancia, el acoso en l铆nea y la gobernanza del contenido son motivo de especial preocupaci贸n.
  6. Apoyo a la cooperaci贸n global en Inteligencia Artificial (IA): la IA aporta enormes beneficios a la era digital, pero tambi茅n puede comprometer significativamente la seguridad y la capacidad de acci贸n de los usuarios en todo el mundo. Se necesitan esfuerzos mejorados de las m煤ltiples partes interesadas en la cooperaci贸n global en IA para ayudar a construir la capacidad para el desarrollo y el uso de esta tecnolog铆a, de manera que sea confiable, basada en los derechos humanos, segura y sostenible y que promueva la paz.
  7. Promover confianza y seguridad en el entorno digital: es necesario salvaguardar las tecnolog铆as digitales que sustentan las funciones y las infraestructuras sociales fundamentales, incluido el apoyo del acceso a alimentos, agua, vivienda, energ铆a, atenci贸n m茅dica y transporte. Una declaraci贸n amplia y global que describa los elementos comunes de un entendimiento sobre la confianza y la seguridad digitales, respaldada por todos los Estados miembros podr铆a ayudar a dar forma a una visi贸n compartida de la cooperaci贸n digital basada en valores globales.
  8. Construir una arquitectura m谩s eficaz para la cooperaci贸n digital: existen importantes lagunas en la cooperaci贸n digital global; adem谩s, los problemas de la tecnolog铆a digital suelen ocupar un lugar bajo en las agendas pol铆ticas. Incluso cuando ha habido cooperaci贸n, con frecuencia est谩 fragmentada y carece de resultados tangibles o de procesos de seguimiento s贸lidos. Como punto de partida, se debe fortalecer el Foro de Gobernanza de Internet para que sea m谩s receptivo y relevante a los problemas digitales actuales.

Casos pr谩cticos

Los siguientes casos pr谩cticos de alfabetizaci贸n digital describen iniciativas de alfabetizaci贸n digital multilaterales de pa铆ses desarrollados y en v铆as de desarrollo. Los ejemplos ilustran diferentes escalas y contextos de intervenci贸n:

  • Red comunitaria TunapandaNET (Kenia): iniciativa dirigida por la comunidad para formar a j贸venes con bajos ingresos y educadores. 脕mbito de aplicaci贸n: un vecindario local.
  • Medell铆n Digital y Ruta N (Colombia): iniciativa liderada por la ciudad para fomentar la econom铆a del conocimiento. 脕mbito de aplicaci贸n: toda la ciudad, con efectos a nivel nacional.
  • Digital Springboard (Australia): iniciativa nacional dirigida por el sector privado que ofrece formaci贸n digital b谩sica para encontrar empleo en Australia. 脕mbito de aplicaci贸n: nacional.
  • Vision Empower – Estado de Karnataka (India): iniciativa de una empresa social cuyo objetivo es abordar la brecha de capacitaci贸n digital que afecta a los alumnos con discapacidades. 脕mbito de aplicaci贸n: regional.

El com煤n denominador de estas iniciativas es el enfoque colaborativo y de ecosistema estrat茅gico, ya que cada organizaci贸n parte de un proceso de colaboraci贸n digital en el que participan diversos grupos de inter茅s.

En cada ejemplo, el acceso a las TIC, por s铆 solo, no resuelve completamente la brecha digital, sino que contribuye debido a su valor para los beneficiarios, como ilustra el caso de Kenia. Tambi茅n debe ir acompa帽ado de competencias que permitan obtener ventajas socioecon贸micas, como muestran los casos de Colombia y Australia. Por 煤ltimo, el acceso debe adaptarse a los usuarios digitalmente excluidos, como demuestra el caso de la India.

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